Consejos para una dieta equilibrada
- No comer carne roja más de una vez al día, alternar con pollo o pavo. Es preferible comer más pescado. Evitar en lo posible embutidos y carnes preparadas. De huevos lo más aconsejable son de 2 a 3 semanales
- Disminuir el consumo de productos lácteos, sobre todo los grasos como la nata, mantequillas, cremas, helados. El yogurt, el requesón y la leche descremada son los mejores
- Las legumbres también han de formar parte de nuestra dieta. Dos raciones a la semana y a ser posible de variedades distintas como garbanzos, judías o lentejas ( 1 ración 150 gr. aprox.).
- Las frutas y verduras han de ser abundantes en nuestra dieta, tanto crudas como ligeramente cocidas, porque la cocción prolongada destruye las esenciales vitaminas. Su aportación de vitamina C, carotenos, hidratos de carbono, fibra, ácido fólico y sales minerales son imprescindibles para nuestro organismo
- Reducir el consumo de productos de bollería- sobre todo la industrial- y pastelería.
Como postre o entre horas es mejor la fruta fresca a los dulces.
- La cocción de los alimentos debe ser preferiblemente a la brasa, hervidos o al horno.
- Para llegar al equilibrio entre el gasto y la ingestión de calorías, hay que alimentarse adecuadamente, combinando todo tipo de productos en la dieta, productos lácteos, carnes, leche, cereales, aceite, etc.. Sin embargo, se observa que la tendencia a nivel general es ingerir más kilocalorías de la cuenta, llevando una dieta desequilibrada, basada en:
1. Demasiados dulces y bebidas refrescantes.
2. Muchas proteínas de origen animal, como carnes o embutidos.
3. Un aumento del consumo de grasa, de alimentos fritos y comida rápida.
4. El consumo de poca fruta y verduras frescas
5. Practicar poco ejercicio, lo que es necesario para todo el mundo, pero más para aquellas personas
con trabajos sedentarios